"No queremos que el negocio importe más que la educación"
¿Quiénes están detrás de este emprendimiento?
Juan Incháustegui (JI): Es un proyecto sin fines de lucro básicamente liderado por el grupo Hochschild, que inicia una nueva etapa de su desarrollo en el ámbito de la educación, donde tiene ya 30 años con Tecsup, entidad que cuenta con tres campus (Lima, Trujillo y Arequipa). Sin embargo, se ha logrado que varias otras empresas compartan nuestra visión y se involucren en el proyecto, entre ellas Credicorp, Buenaventura y Ferreyros, y esperamos que se sumen más.
¿En qué medida se distingue de Tecsup?
Eduardo Hochschild (EH): Tecsup es una institución de enseñanza técnica, y aquí lo que buscamos es formar ingenieros, una carrera que ya no dura 3 sino 5 años.
Mientras que el técnico entiende la parte tecnológica, el ingeniero va mucho más allá. Estamos apuntando a la ingeniería del mañana, que sabemos que va a estar muy asociada a la creatividad. También buscamos desarrollar en el alumno la parte administrativa y de manejo de gente, pues nos interesa preparar a quien será ejecutivo en 5 o 10 años. Nuestro objetivo es enseñar a crear.
¿Eso significa que van a crear nuevas carreras o que van a dictar las tradicionales de forma distinta?
EH: Tienen que ser las mismas carreras porque a eso nos obliga la ley, pero obviamente las puedes impartir con un enfoque más humanístico o creativo. Vamos a tener inicialmente cinco carreras: ingeniería industrial, mecánica, de sistemas de energía, electrónica y automatización, y de procesos químicos y metalúrgicos.
JI: Ya tenemos la autorización del Conafu con un currículo para cada carrera, pero sin duda hay flexibilidad para lograr esa combinación entre arte y ciencia que es la ingeniería.
¿Qué convenios van a tener con otras universidades?
JI: Ya Tecsup tiene una alianza con la Universidad de Purdue (Indianápolis), una de las más destacadas en ingeniería, y estamos trabajando otra con Penn State. En el Perú estamos suscribiendo alianzas con la Universidad del Pacífico, para que nos dé el componente de finanzas, economía y gestión, y con la Universidad Antonio Ruiz de Montoya, para que nos facilite la parte humanística.
El mercado docente debe ser bien limitado…
JI: Sí. Hemos creado un comité organizador, integrado por varios PhD, y después iniciamos un proceso de capacitación de otros profesores que ya hemos contratado. También estamos echando el anzuelo para rescatar a jóvenes que están haciendo investigación en EE.UU., Francia, etc., para repatriarlos al Perú. Es un esfuerzo progresivo, porque en la primera hornada entran 300 alumnos. Esperamos arrancar el 2012 con un programa de preingeniería, no en el local nuevo, sino en el de Tecsup, y en el segundo semestre del 2012 nos trasladaremos al nuevo local.
¿Dónde se ubicará?
EH: En un terreno de 15.000 m2 en la subida del circuito de playas, casi llegando a Paseo de la República, junto al puente de la Av. Reducto. De hecho, estamos haciendo un concurso para el diseño del local, que esperamos sea un ícono de la ingeniería y un edificio muy representativo de la ciudad.
¿Cuánto invertirán en él?
JI: La inversión total bordea los US$50 millones. Solo en comprar el terreno y en el concurso hemos gastado cerca de US$27 millones. También aprovecharemos las sinergias que nos permita el campus industrial de Tecsup en Lima.
Hay un cuestionamiento que siempre se hace a las universidades peruanas: que están poco conectadas con el sector empresarial. ¿Cómo lo resolverán ustedes?
EH: El empresariado está metido en el proyecto desde el inicio. El esfuerzo es sin fines de lucro, con lo cual las espaldas tienen que ampliarse un poco. Lo que tenemos como lema en Tecsup es que aquel que pasa el examen va a estudiar, tenga o no tenga dinero. No becamos, pero sí tenemos un programa de crédito educativo, que funciona muy bien porque te obliga a repagar para ayudar a otro alumno. Nuestra morosidad es bajísima en Tecsup.
¿Por qué hacer una asociación sin fines de lucro si el negocio educativo empieza a ser muy rentable?
EH: Ya tenemos suficientes enfoques con fines de lucro dentro del grupo Hochschild. Esta es una manera de devolver a la sociedad lo que te está dando. No queremos que el negocio importe más que la educación. Creemos que hacerlo sin fines de lucro, pero con gestión empresarial es el justo medio, y eso nos ha ayudado a conseguir que otras universidades nos apoyen. Es muy importante cuando vas a hablar con MIT, por ejemplo, pues no quieren encontrarse con una empresa que lo único que quiere es usar su nombre para lucrar acá.
¿Cuán grande esperan que sea la universidad?
JI: Cuando estén las cinco carreras completas, en cuatro o cinco años, llegaremos a los 2.000 alumnos. No será una universidad masiva, porque no queremos perder el contacto con el alumnado.
Medio: Diario - El Comercio
Fecha: 12-11-2011
Puedes descargar esta noticia aquí:








