Ingenio en acción
Un grupo de exitosos empresarios peruanos está haciendo realidad un proyecto educativo de primer nivel, sin precedentes en la historia universitaria de nuestro país.
Como contundente respuesta a la brecha que existe entre la escasa oferta y altísima demanda laboral especializada, la UTEC, Universidad de Ingeniería y Tecnología, promete formar profesionales que dominen las nuevas tecnologías y tengan a la vez una elevada capacidad de gestión, respetando el medio ambiente y actuando con una amplia base humanista. Como se puede ver, se trata de una propuesta educativa que calza como anillo al dedo con la realidad peruana.
Presidido y motivado por Eduardo Hochschild, el consejo directivo está conformado por Dionisio Romero, Roque Benavides, Oscar Espiniza, Juan Incháustegui y Mario Rivera, representando a los sectores más importantes para el desarrollo económico de nuestro país, especialmente en el campo de la minería, la construcción y los servicios.
Las primeras carreras que ofrecerá esta cuna de excelentes ingenieros son: Ingeniería Mecánica, Industrial, de Sistemas de Energía, Electrónica y Automatización e Ingeniería de Procesos Químicos y Metalúrgicos. Todas carreras con gran demanda laboral en el Perú y el extranjero.
Es destacable el compromiso de la universidad con el objetivo de todos sus estudiantes, con probada vocación y aptitud, lleguen a culminar sus estudios y que ninguno abandone por problemas económicos. Para ello, mecanismos de apoyo económico, como becas, crédito educativos y auspicios, estarán disponibles desde un fondo educativo formado junto con la universidad.
Made in home
Los países que hoy lideran la ciencia y tecnología en el mundo (ergo, lideran el mundo) no lo hacen porque tuvieron buena suerte. Lograron ese privilegio porque decidieron hacerlo y ejecutaron un plan de acción para cumplir el objetivo.
Japón decide convertirse en potencia a finales del siglo XIX y conquista las tecnologías 50 años después. EE.UU. importó científicos de todo el mundo para cimentar sus prestigiosas universidades y potenciar sus famosos clusters, siendo Silicon Valley su más generoso exponente, al permitir nacer a multimillonarias empresas con valores de mercado superiores a los PBI de varios países juntos. Y ni hablar de Alemania, país que utilizó la tecnología como eje central de su desarrollo industrial partiendo dos veces de cero en un mismo siglo. Una segunda generación de países, como Corea del Sur, por ejemplo, ha seguido los mismos pasos y tomado las mismas buenas decisiones que los líderes tecnológicos tomaron varias décadas antes, logrando extraordinarios resultados en muy poco tiempo como un claro ejemplo del poder transformador que se obtiene cuando la voluntad y una adecuada ejecución convergen en un solo objetivo de desarrollo.
Felicitaciones a la UTEC por dar este primer gran paso. ¡El Perú se lo merece!
Medio: El Comercio / Revista Somos
Fecha: 26-11-2011
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